Esta página web usa cookies necesarias para su funcionamiento. Para tener una mejor experiencia, acepta las condiciones y continúa navegando sin restricción alguna.

Declaración de cookies Acerca de las cookies
Necesarias
Preferencias
Estadísticas
Actualizado al 08/02/2024
  • Compartir

Cynthia Vargas y el encanto de descubrir los secretos de Pueblo Viejo – Pucará y Tablada de Lurín

La sonrisa de Cynthia Vargas, coordinadora de las investigaciones arqueológicas en Tablada de Lurín y Pueblo Viejo-Pucará, nos da la bienvenida a estos proyectos que forman parte del Programa Arqueológico – Escuela de Campo- Valle de Pachacamac, proyecto de colaboración entre UNACEM y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Desde chiquita, Cynthia ha vivido fascinada por la arqueología. Asegura, incluso, que de niña soñaba con dinosaurios y que le encantaban las películas de Indiana Jones. Según ella, “el tema de descubrir cosas, cuando uno es pequeño, llama mucho la atención”, y fue así como se fue acercando cada vez más a la historia y a la arqueología.

En el caso de Pueblo Viejo-Pucará, Cynthia estuvo involucrada con el proyecto desde sus estudios en la universidad, dado que en este lugar hizo sus prácticas de excavación, como parte de uno de sus cursos. Para ella, “este proyecto tiene un encanto particular”, y, sin duda, logra transmitir ese encanto no solo al describir los proyectos y la labor de difusión que se logra gracias a espacios de conocimiento, como las salas de interpretación, sino, también, al contarnos sobre sus visiones para el futuro.

 

En cuanto a la zona arqueológica de Tablada de Lurín, cuenta que tuvo cuatro ocupaciones distintas y nos explica cada una de ellas, de manera detallada, desde la sala de interpretación. Las imágenes ilustrativas, fotografías y piezas arqueológicas nos explican todo este proceso como si estuviésemos leyendo un libro del pasado. Cynthia nos habla de orejeras, tocados, instrumentos musicales, vasijas de cerámica, y muchos otros objetos con una familiaridad que nos acerca cada vez más a nuestro patrimonio cultural.

Desde pequeñas cuentas de collares hasta grandes vasijas de cerámica, desde lo que comían hasta cuánto medían los antiguos habitantes de estas tierras, son datos que Cynthia nos brinda y que nos transportan a tiempos remotos, contagiándonos de esa emoción por descubrir cosas que la llevaron a ser arqueóloga. La paciencia de Cynthia ante las distintas preguntas que surgen en el recorrido, hace que nos conectemos con nuestros ancestros como si estuviésemos hablando de nuestros vecinos.

El trabajo de excavación, investigación y análisis en ambos sitios arqueológicos, coordinado por una persona que, a pesar de sus vastos conocimientos y sus muchas ocupaciones, se da el tiempo necesario para explicar con tranquilidad y simpleza todo lo que ha aprendido, nos transmite la importancia de los mismos. Cynthia nos hace sentir que, descubriendo cada vez más el pasado, podremos encontrar luces y guías para el futuro. Como lo asegura esta arqueóloga, “es nuestro deber proteger nuestra herencia cultural.” Y ella está siendo un agente clave dentro de los proyectos apoyados por UNACEM para proteger el legado de nuestros antepasados.